el ballet y el trabajo

En estas épocas de fiestas navideñas son muy habituales los espectáculos de danza, especialmente ballet, que se concentran en los conciertos de Fin de Año. Para Forbes, esto ha sido una inspiración para reflexionar acerca de estos espectáculos, que aúnan inteligencia creativa, mucho esfuerzo e una infalible capacidad de trabajo en equipo. He aquí siete cosas concretas que podemos aprender del ballet para aplicar en nuestro trabajo.

1. Escucha con atención.

En los espectáculos de ballet, los bailarines dependen de las direcciones de la partitura pero también de la coreógrafa, que sigue detrás de las bambalinas dándoles instrucciones. Tienen que ser capaces de, estando concentrados en su desempeño, escuchar las directrices de sus superiores para que el espectáculo quede perfecto. Así que hay que saber prestar mucha atención a distintos inputs.

2. Prueba varias veces.

Los bailarines ensayan muchas horas al día y repiten muchas veces el mismo paso. De hecho, se necesitan cerca de diez años para convertirse en un bailarín profesional. Aunque no hay una fórmula mágica para lograr la excelencia, no hay duda de que ensayarlo una y otra vez les acerca mucho más a un buen resultado. Así que aunque en la vida laboral no podemos permitirnos el lujo de prolongar una tarea en el tiempo, es importante tomarse los intentos básicos para conseguirlo.

3. Colabora cara a cara.

En el ballet es imprescindible una buena química entre los bailarines, que además tienen un contacto físico constante. Aunque lógicamente en el trabajo no existe este roce, es importante interactuar cara a cara para tener una mejor relación tanto en las conversaciones afables como en las discusiones más tensas. No hay que abusar de los medios de comunicación a distancia que nos ofrecen las nuevas tecnologías.

4. Sonríe mientras trabajas.

Los bailarines realizan maniobras increíblemente difíciles y lo hacen manteniendo una sonrisa. Nunca se ve a un bailarín haciendo una mueca en el escenario tras una pirueta imposible, ni cuando se equivoca. Quieren deleitar al público y una tímida sonrisa, pero constante, les ayuda en su cometido. Seguro que hay cantidad de cosas por las que quejarse en tu trabajo: bien, hazlas formalmente, pero no te pases el día lloriqueando.

5. Muestra tu lado humano.

Igual que los bailarines a veces cometen errores, no pasa nada porque cometamos un error en nuestro puesto de trabajo. Somos humanos, y como tal, nos equivocamos. Lo importante es saber resolver los errores, y apoyar a los demás a resolver los suyos en lugar de criticarlos por haberse equivocado. Nuestra capacidad por superar obstáculos también dice mucho de nuestro potencial.

6. Ofrece tu mano.

Ante un error o ante cualquier otra situación, ofrece a tus compañeros la mano de la misma manera que lo hacen físicamente los bailarines en el escenario. Ese compañerismo debería hacernos reflexionar acerca del nuestro en el entorno laboral. Deberíamos animarnos a construir relaciones positivas para, en conjunto, maximizar nuestras posibilidades como organización.

7. Mantente en movimiento.

Los bailarines nunca dejan de practicar para perfeccionar sus movimientos. Y nosotros debemos ser dueño de nuestro físico pero también de nuestra mente, y para ello es básico ejercitarlos constantemente. Sé menos sedentario en el trabajo y toma la iniciativa ante posibles movimientos de puestos, de tareas, de departamentos. Visualiza tus metas y muévete para conseguirlas.

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