El proceso creativo de una coreografía

Por Sandra Cerny Minton

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proceso creativo

La coreografía es un proceso creativo que requiere práctica además de conocimientos sobre el funcionamiento del proceso. Hubo una época en que se creía que el trabajo creativo respondía a una intervención divina y que sólo ciertas personas poseían capacidades creativas. Por suerte, hoy se acepta que, aunque la gente difiera en su capacidad para el trabajo creativo, todos podemos beneficiarnos y disfrutar de la creatividad. La tarea no es fácil, pero contar con estrategias para resolver los problemas te permitirá sortear las dificultades que surjan durante tus esfuerzos coreográficos. Existen cinco pasos o etapas en el proceso creativo:

  1. El período de preparación.
  2. El período de incubación.
  3. El momento de inspiración y aparición de ideas.
  4. Las sesiones en las que se produce la evaluación.
  5. El período de elaboración.

Durante la fase de preparación el creador se introduce en el tema de un modo que despierte interés o curiosidad. La inmersión en un tema puede ser un proceso consciente o inconsciente. Durante la incubación las ideas se agitan en la mente inconsciente del creador, un proceso que a menudo da origen a intuiciones. Al final, la persona creadora debe decidir si las intuiciones son valiosas y debe desarrollarlas.

La coreografía tiene sus propias etapas creativas. Lo importante de la coreografía es que esas etapas son fluidas y se pueden y deben volver a visitar con frecuencia para que la danza se convierta en un esfuerzo creativo en continua evolución. En términos dancísticos podríamos decir que se desarrolla mediante los siguientes procesos:

  1. Observación de una fuente de inspiración. El coreógrafo repara en algo, sea un objeto, una idea o un suceso, que le inspira una idea para una danza. Cualquier cosa puede ser la chispa de la inspiración, incluso obras de arte, poesías o música.
  2. Una respuesta emocional. El coreógrafo experimenta ante esa inspiración una respuesta que le gustaría plasmar en forma de danza.
  3. Recuerdos + imaginación = movimiento. El coreógrafo recurre a sus recuerdos e imaginación para improvisar movimientos que usará en la danza.
  4. Danza + diseño visual. El coreógrafo enriquece la danza con elementos de diseño visual como el vestuario, la iluminación, los accesorios y la tecnología, aunque a veces la tecnología sea una parte integral de los movimientos creativos.

El coreógrafo debe primero observar cuidadosamente su fuente de inspiración dancísitica. La observación activa, o el tomarse tiempo para mirar repetidamente, es un rasgo común a los grandes artistas. Después de observar, el coreógrafo percibe una respuesta de inspiración. Esta respuesta, a su vez, se combina con imágenes y recuerdos y se transforma en movimiento. Más adelante, estos movimientos se modifican y moldean creando una danza que se puede bailar, entender y apreciar.

Lo único malo del proceso creativo de la danza es que no es lineal, como se muestra en el siguiente diagrama:

Observación de una fuente de inspiración

Respuesta emocional

Recuerdos + imaginación = movimiento

Danza + diseño visual

Todo creador retrocede y marcha hacia adelante durante el proceso, de modo que la elaboración o variación del movimiento se ven frecuentemente interrumpidas por períodos de incubación, por nuevas fuentes de inspiración, observaciones y nuevos análisis de la propia respuesta. Surgen nuevas percepciones que sugieren nuevas direcciones para la obra creada. En términos coreográficos, la persona que compone una danza tal vez incorpore emociones generadas por la inspiración que a su vez den origen a nuevas intuiciones sobre el movimiento, lo cual haga que la danza adopte una forma o dirección diferentes.

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